COLECCIÓN RESTAURADA YANKOVIC – DI LAURO

muestra cineteca 12 años

Nacieron en lugares y contextos muy diferentes. Nieves en Antofagasta en 1916. Muy joven parte a Europa, estudia arte en Inglaterra, sociología y sicología en Yugoslavia. Regresa a Chile en 1943. Jorge o Giorgio como le decían sus más cercanos, nació en Buenos Aires en 1910. Estudia ingeniería, y luego parte a California donde se especializa en cine y sonido. En 1944, tras la creación de la estatal productora Chile Films, es contratado para formar parte de esta aventura de hacer cine industrial en Chile. Ahí también llega Nieves, queriendo trabajar como asistente de arte, pero el director Luis Moglia Barth le dice que sea actriz de Romance de medio siglo, la primera producción de Chile Films, donde también trabajaba como sonidista Giorgio. El cine ahí los unió para siempre. Se casaron en 1946 y juntos comenzaron a imaginar un cine chileno auténtico, tal como en la poesía lo había hecho Gabriela Mistral y en la música Violeta Parra. Llegó la década del 50 y comenzaron a hacer películas bajo esa idea. Y eran documentales “para recrear la realidad vista a través de nuestros ojos. Para hacer ver lo que no se veía, cuánto amor, cuánta belleza, cuánta maravilla y alegría había ahí”, dijo alguna vez Jorge di Lauro.

Andacollo fue el primer gran hito, realizado en 1958, con dinero surgido de sus propios bolsillos, dinero que salía de muebles, autos o cualquier bien que podían vender con tal hacer cine. Fue así siempre con cada película. Andacollo sigue la festividad del norte chico del país, que se celebra en aquel lugar entre el 23 y el 27 de diciembre. La película en fuertes colores, mostraba con cercanía y fuerza la devoción del pueblo. Fue, el pueblo,la gran preocupación de ambos.

La película impactó y era puntal de un cine chileno que quería nacer de nuevo. Las intenciones de ambos coincidieron con las de Sergio Bravo que paralelamente realizaba Mimbre y con Rafael Sánchez, que filmaba Las callampas.

Y vendrían más filmes con esta misma impronta: Los artistas plásticos de Chile de 1960 (filmada en el inédito formato Cinemascope, el mismo de las grandes producciones hollywoodenses), San Pedro de Atacama de 1964 y la poética e imprescindible Isla de Pascua de 1965, esta última, quizás su proyecto más ansiado, que se pensaba perdido y que hoy, al fin, vuelve a ver la luz para comprobar que es una verdadera obra maestra de nuestro cine.

Todas vuelven en versiones restauradas digitalmente y liberadas de forma gratuita, acompañadas de un libro con su biofilmografía y una inédita entrevista de 1980 realizada por David Vera Meiggs, material que será distribuido entre académicos, escuelas, universidades y colaboradores en formato DVD. 

Con todo esto, las nuevas generaciones podrán acercarse no sólo a grandes películas, sino a una obra que marca un verdadero hito en nuestro cine. Porque como dijo el mismo David Vera Meiggs, “antes de ellos se filmaron películas en Chile como en cualquier parte. Después de ellos se filmó cine chileno propiamente tal”.


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