Día Internacional de la Mujer

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Realizamos este especial destacando la presencia femenina en la historia del cine chileno. Además, adjuntamos fotografías de desaparecidos filmes, un documento sobre el período silente y siete películas para visionar en línea realizadas por cineastas o que tienen a la mujer como centro de sus temáticas.

Desde comienzos del siglo XX las mujeres han luchado férreamente por la igualdad de derechos frente al hombre, elevando además banderas de justicia y paz. Fue en 1911, el 19 de marzo, que se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en  Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, se exigió el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. Era la culminación de varias luchas de mujeres de Estados Unidos y Europa, que por muchos años buscaron la unión e instalar la necesidad de entablar conciencia respecto a estas desigualdades.

Y fue en 1914 cuando fue la primera vez que se celebró este día el 8 de marzo, en una manifestación que recorrió Europa con millones de mujeres que marcharon contra la guerra y la solidaridad con quienes eran víctimas de ella.

En medio de ello, el cine se instauraba como el arte por antonomasia del naciente siglo y, a la vez, como un reflejo de los rápidos cambios sociales que se comenzaban a gestar. Chile no quedaba ajeno a estos cambios, de hecho surge una alianza entre el acontecer cinematográfico y la mujer que es bastante evidente.

En el ámbito de la prensa cinematográfica, varias mujeres se involucraron en este nuevo nicho periodístico, incorporando una fuerte identidad femenina en este ámbito. Así fue que Lucila Azagra fundó la revista La semana cinematográfica, que se comenzó a publicar en mayo de 1918.

Junto a ella además emerge la trascendental figura de Gabriela Bussenius (1899-1975) que no sólo funda en 1926 la revista Entre pantallas y bambalinas, sino casi una década antes de ello, en 1917, estrena el largometraje La agonía de Arauco, convirtiéndose no sólo en la primera cineasta de la historia del cine chileno, sino que es considerada una de las primeras a nivel mundial.



Estrenado el 26 de abril de 1917 en los teatros Alhambra, Unión Central y Septiembre, este filme contaba con la fotografía de Salvador Giambastiani -esposo de Bussenius-, y el argumento fue escrito por ella, que por entonces recién cumplía 17 años. Filme perdido hasta el día de hoy, las reseñas hablan de un melodrama en medio de las tradiciones del pueblo mapuche.

Para destacar también está la figura de Rosario Rodríguez de la Serna, quien a través de su productora Rosario Filmes dirigió dos filmes: Malditas sean las mujeres (1925) y La envenenadora (1929). También ambos con fuerte tendencia melodramática (ya sus títulos lo adelantan), pero donde las mujeres llevan la batuta de los acontecimientos, tanto como heroínas o como maléficas manipuladoras. Ambas películas también están desaparecidas, y tampoco se sabe mucho más de lo que pasó con su realizadora.



Y el período mudo arroja una última realizadora: Alicia Armstrong de Vicuña, quien estrena en 1926 El lecho nupcial, un intento de un grupo de damas aristocráticas -entre las cuales se contaban Rita de la Cruz, Luisa Eastman, Aida Garfias, Sofía Izquierdo, Inés Valdés y Teresa Izquierdo, dirigidas todas por Armstrong- de reafirmar la independencia de la mujer durante los años veinte. Según Eliana Jara, la cinta se centra en Helena, una joven que “acepta casarse con un industrial multimillonario, pero de origen humilde. La noche de bodas, la protagonista revela su gran secreto: en su adolescencia ha vivido un apasionado amor con un joven de su clase, pero quien por su vida licenciosa ha debido huir del país. Su esposo la perdona y para consolarla la lleva a Europa y realizan un fastuoso viaje de boda que se prolonga por dos años. Cuando regresan, se instalan en Viña del Mar donde llevan una vida acorde con su dinero y posición”.

El rol de la mujer en el cine chileno sigue después en ficciones donde son víctimas de machos controladores, pacificadoras en ocasiones de éstos. En la realización surge en los años 50 la central figura de Nieves Yankovic, quien con su pareja Jorge di Lauro realizan documentales fundamentales para nuestra historia: Andacollo (1958), San Pedro de Atacama (1964) e Isla de Pascua (1965), entre otros. En el plano periodístico, destaca María Romero, fundadora de la mítica revista Ecran y única chilena que ha integrado un jurado en el Festival de Cannes.

A partir de los años 60, otras mujeres se destacan. Al amparo de la católica oficina de cine (OCIC) estudian Filma Canales, quien posteriormente desarrolló una carrera como documentalista en el Instituto Fílmico de la UC y de docente en la Escuela de Artes de la Comunicación (EAC), también de la UC; María Luisa Mallet, quien tras el golpe de Estado desarrolló una amplia trayectoria en Canadá y Alicia Vega, que se destacaría como investigadora pero sobre todo por la creación y puesta en práctica, en los años 80, de un método de enseñanza del cine para niños de escasos recursos, retratado en Cien niños esperando un tren, documental de Ignacio Agüero.

Los 70 ven el auge de las escuelas universitarias de cine. En ellas estudian Angelina Vásquez, alumna de Cine en la Universidad de Chile de Valparaíso, y perteneciente a la  primera generación de la EAC, quien tras el golpe se radicó en Finlandia, donde realizó diversos filmes. Entre las alumnas de la EAC, destacan Carmen Duque, quien más tarde se dedicó a la fotografía y Tatiana Gaviola, realizadora de diversos documentales y de los largometrajes Mi último hombre y Teresa.

En la década de los ochenta, con la proliferación de las técnicas de video, las documentalistas formadas en las escuelas chilenas comenzaron a producir individual y colectivamente obras cercanas al video-arte y al documental que tenían como denominador común un discurso de reivindicación de los grupos sociales silenciados por el régimen. Ya con la llegada del nuevo siglo el número de mujeres realizadores se desarrollaría con fuerza dentro de la cada vez más consistentes producción.

En este día especial, adjuntamos el texto La huella de lo femenino en la era silente chilena, de Mónica Villarroel, directora de la Cineteca Nacional de Chile y dejamos a disposición películas con temáticas femeninas, algunas de ellas realizadas por mujeres.


La huella de lo femenino en la era silente chilena (PDF)

Texto contenido en:
Donoso, Eliana Jara; Mónica Villarroel. “Women in Chilean Silent Cinema.” In Jane Gaines, Radha Vatsal, and Monica Dall’Asta, eds. Women Film Pioneers Project. Center for Digital Research and Scholarship. New York, NY: Columbia University Libraries, 2013. Web. February 15, 2013. <https://wfpp.cdrs.columbia.edu/essay/writing-the-history-of-latin-american-women-working-in-the-silent-film-industry/women-in-chilean-silent-cinema/>

Películas anexadas:

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