Día Mundial del Patrimonio Audiovisual

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El Día Mundial del Patrimonio Audiovisual fue establecido por la UNESCO el año 2005, como un mecanismo “para crear conciencia en el público acerca de la importancia de resguardar este material para la memoria histórica e identitaria de los países”. Hoy lo celebramos con dos películas chilenas restauradas por la Cineteca Nacional de Chile.

El Día Mundial del Patrimonio Audiovisual fue establecido por la UNESCO el año 2005, como un mecanismo “para crear conciencia en el público acerca de la importancia de resguardar este material para la memoria histórica e identitaria de los países”. A más de una década de establecida esta conmemoración, la Cineteca Nacional de Chile en sus diez años de existencia ha seguido esta línea, con la misión primordial de preservar, conservar y difundir el patrimonio cinematográfico y audiovisual del país, así como promover su conocimiento. Es así que se han recuperado, restaurado y repatriado  significativas películas chilenas, incluyendo negativos de largometrajes y registros, las cuales no sólo se han difundido en las Salas ubicadas en el Centro Cultural La Moneda, sino también en la red de salas asociadas del país.

En estos nuevos tiempos, donde la comunicación y difusión en medios digitales es primordial, es importante también difundir el trabajo realizado en estas plataformas. Es así que desde hace unos años la Cineteca Nacional de Chile tiene este reflejo online, donde paulatinamente se ponen a disposición las películas de su acervo. Siempre con el criterio patrimonial de contribuir a la memoria histórica e identitaria de Chile.

En esta oportunidad, conmemorando el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, queremos presentar dos películas restauradas digitalmente por la Cineteca Nacional de Chile. Filmes que pasaron por largos procesos que finalmente posibilitaron una versión mejorada, lo más cercana posible a como fueron presentadas en sus días de estreno.

Finalmente, dos trabajos realizados para volver a darle vida a películas chilenas importantes, pero que el paso del tiempo hizo que quedaran algo olvidadas. Ahora, es momento de que recuperen su sitial en la historia.

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En primer lugar Canta y no llores, corazón (o El precio de una honra) (1925), cinta dirigida por Juan Pérez Berrocal y que compone el pequeño grupo de cintas chilenas del período silente que pueden ser vistas hoy, junto a El Húsar de la Muerte y El Leopardo. Un melodrama dirigido por el español avecindado en Chile Juan Pérez Berrocal, que refleja en parte una época donde los automóviles eran de exclusiva propiedad de la aristocracia terrateniente, con ciudades no muy pobladas y con fuerte arraigo campesino. Filmado en Concepción, describe la lucha de un inescrupuloso terrateniente por aumentar su fortuna a costa de otros agricultores mientras su hijo se dedica a seducir a jóvenes campesinas, incluyendo a la hermana del protagonista; este último marcha a la ciudad en busca de un mejor futuro. La película fue rescatada en 2002, transfiriendo el celuloide a video. Luego, en 2015 se realizó una restauración digital recuperándose los tintes originales.

Ver película en este link.

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Estrenada el 27 de agosto de 1954, Llampo de sangre fue la esperada adaptación fílmica de la clásica novela escrita por Oscar Castro. El cineasta chileno radicado en Argentina, Henry Vico, se hizo cargo de esta producción que surgió en un momento de depresión del cine chileno, donde la producción había decaído bastante tras el fracaso industrial de Chile Films en la década anterior. Deudora en parte del estilo neorrealista, se convierte en un muy estimable retrato de los precarios mineros en territorios cercanos a Rancagua, con una vidas que apuestan por el golpe de suerte de encontrar oro. Un relato donde además abundan supersticiones criollas que enriquecen la trama. La película no llegó completa a la Cineteca, se inició una restauración con una copia de proyección de 61 minutos, donada por Julián Juárez Reyes. Luego, se incorporaron fragmentos de escenas, producto de material adicional obtenido por donación de Byron Cabezas, consistente en copiones, negativos de sonido e imagen, y descartes de imagen. Con todo esto, se llegó a la duración que aquí se presenta.

Ver la película en este link.

Dos películas online:

  • Canta y no llores, corazón (1925)
  • Llampo de sangre (1954)
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