Jorge “Coke” Délano, un incansable

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Tres películas en línea:


El 4 de diciembre de 1895, el mismo año y mes en que los hermanos Lumière presentaban en París el cinematográfo, nacía en Santiago Jorge “Coke” Délano, uno de los más importantes pioneros del cine chileno. También afamado por su gran labor como dibujante y caricaturista, fundador de la revista de humor político Topaze y Premio Nacional de Periodismo con mención en dibujo en 1964, de todas formas su gran pasión siempre fue el cine. Desde temprana edad expresó un marcado interés por las sesiones de linterna mágica que su madre organizaba en las tardes de domingo para entretener a la numerosa familia, pero el flechazo con el cine llegó a los nueve años, cuando asiste a una proyección de Viaje a la Luna de Georges Méliès. Se convierte en un cinéfilo compulsivo, que lo llevó incluso a probar como pianista improvisado en algunas exhibiciones del entonces cine silente. Paralelamente, sus habilidades para el dibujo lo llevaron a temprana edad a trabajar a importantes revistas de las primeras décadas del siglo XX, como Sucesos y Pacífico Magazine. Y en 1913, con apenas 18 años, debuta como actor en la inédita película El boleto de lotería.

Se comienza a codear por entonces con los más importantes impulsores del cine en Chile: Rafael Frontaura, Nicanor de la Sotta y Pedro Sienna, con quienes participa del filme colectivo El hombre de acero (1917). Pero su debut como cineasta debe esperar un momento. En 1925 estrena Juro no volver a amar, un melodrama ambientado en la alta sociedad, producida con gran ingenio presupuestario (una constante en su carrera), y filmada con una cámara construida artesanalmente y con decorados que consigue con algunas tiendas santiaguinas. El resultado es bien acogido por la prensa y el público, lo que lo lleva a dirigida casi de inmediato otra película: Rayo invencible (1925), la que no tiene los mismos resultados.

Al año siguiente estrena Luz y sombra, donde además actúa encarnando al malvado de la película: un ferviente comunista, dejando en claro sus tendencias políticas. Pero su consagración llega con La Calle del Ensueño, donde mezcla innovadoramente dibujos animados con actores reales y que obtiene un premio en la Feria Internacional de Sevilla de 1929 por ser “la mejor película de origen hispano”. Un filme, como todo lo que produjo en esta década, perdido.

El fin del cine sonoro a fines de los 20 quiebra todo este buen momento del cine chileno, pero Coke fascinado por las nuevas posibilidades del sonido, solicita que el gobierno financie un viaje a Hollywood para aprender la técnica. A su regreso busca implementar lo aprendido y dirige Norte y sur (1934), la primera película chilena con sonido incluido en la misma banda del filme, superando los intentos previos donde se sincronizaba la imagen con discos. Para esta aventura, y junto con su socio Emilio Taulis, construyen un sistema casero de sonido, además, Coke compra una casa abandonada para construir ahí un estudio para filmar la película, con decorados pintados por él mismo.

Su ímpetu crece aún más en 1940, donde instala sus estudios Santa Elena, donde intentará levantar un ritmo de producción ambicioso para los estándares locales. El primer resultado es Escándalo (1940), innovador filme y uno de los pocos que hoy se conservan. Luego realiza La Chica del Crillón (1941), adaptación de la novela homónima de Joaquín Edwards Bello, cuya versión cinematográfica desata las iras del escritor. En 1944 desata su fascinación por Hollywood y sus estrellas al realizar la curiosa Hollywood es así (1944), que también sobrevive actualmente.

En de la intención del gobierno por impulsar una industria fílmica local a través de Chile Films, Coke es llamado por esta productora estatal para dirigida un filme y ver si con su ingenio puede levantar el bajo resultado de las películas producidas hasta entonces por esta iniciativa. Así dirige el policial El hombre que se llevaron (1946), el cual resulta efectivo narrativamente, pero que no logra obtener un éxito suficiente para mejorar la imagen de Chile Films que termina derrumbándose tres años después. El filme es conservado también por la Cineteca Nacional de Chile.

Será esta el último largometraje de Coke, aunque seguirá desarrollando su faceta como caricaturista en Topaze y El Mercurio principalmente, como también publicando sus abundantes memorias en dos libros Yo soy tú (1954) y Botica de turnio (1965).

Fallece el 9 de julio de 1895 en Santiago.

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