Registros patrimoniales chilenos 1903-1960

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En 1897, la primera película chilena de la que se tenga información, titulada “Una cueca en Cavancha” realizada en Iquique por Luis Oddó, era un registro del baile típico nacional ejecutado por dos jóvenes en la zona de Cavancha. Si bien el filme está al parecer irremediablemente perdido, la certeza de su existencia como inicio de la historia fílmica chilena no sólo es un hito, sino también demuestra el interés por retratar en este nuevo invento que capturaba las imágenes en movimiento, rasgos típicos de una identidad nacional que buscaba por entonces consolidarse bajo ciertos símbolos y ritos, como lo es la cueca.

En esta misma línea entra “Paseo a Playa Ancha”, el registro más antiguo que se conserva en la Cineteca Nacional de Chile, realizado en 1903. En él podemos ver claramente este interés por reflejar una cierta identidad nacional: hay un baile de cueca en medio de un festejo con comidas típicas y un huaso (el “Guaso” Rodríguez), que aviva la celebración. Se titula “Paseo a Playa Ancha” y fue filmado por el francés Maurice Massonnier, quien había llegado en diciembre de 1902 a Valparaíso con su aparato Lumière, con el cual realizaría esta película que sería estrenada en el puerto el 16 de enero de 1903.

Con el transcurso de los años el cine chileno seguirá registrando celebraciones, ceremonias y acontecimientos de raíz patriótica: cuecas, paradas militares, panoramas de paisajes y de las grandes ciudades. Paralelo a ello, el cine de ficción también en ciertos períodos -principalmente en la década del 40- intentará dar cuenta de estos mismos elementos, ahora conjugados en melodramas camperos, con abundante música y personajes que representarían supuestamente un ideal de lo chileno.

En este especial presentamos una serie de películas bajo esta premisa “patriótica”, recuperadas, resguardadas y, en algunos casos, restauradas por la Cineteca Nacional de Chile.

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Registros documentales


El 8 de enero de 1903, fueron citados a las 10 de la mañana, varios representantes de la prensa porteña a un gran almuerzo en el entonces caserío de Playa Ancha, en Valparaíso. Bautizado como “fiesta biográfica”, la cita era organizada por la Empresa Massonnier y Ca. y animada por el popular “guaso” Rodríguez, personaje típico. Todo el acontecimiento sería plasmado en filme por el ciudadano francés Maurice Massonnier, quien había llegado a Chile con un aparato Lumière, un Biógrafo, con el cual ya estaba exhibiendo varias “vistas” (denominación común de la época para las películas) en Valparaíso. Con este mismo aparato captura esta “puesta en escena” que se divide en cinco partes, según informa la revista Sucesos el 16 de enero de 1903, mismo día del estreno del film en el Teatro Nacional de Valparaíso.

Las partes mencionadas son: 1º Llegada del Sr. Rodríguez á caballo; 2º Zamacueca bailada por él mismo y varias otras parejas; 3º Un vals; 4º Un bochinche, bofetadas, pacos, etc.; 5º Almuerzo campestre al aire libre”.

Actualmente es la película chilena más antigua  que se puede ver. Después de presentarla en los teatros de Valparaíso, el francés Maurice Massonier, que había llegado como parte de los enviados por Lumiére a recorrer el mundo, retorna a Francia y se lleva una copia del filme, factor providencial para su conservación. A comienzos de los 90, fue encontrada en archivos franceses por el restaurador chileno Daniel Sandoval, quien entregó una copia al Ministerio de Educación.

Esta versión fue restaurada digitalmente por la Cineteca Nacional de Chile en mayo de 2017, en conmemoración de los 120 años del cine chileno.


Las celebraciones del Centenario incluyeron una serie de registros con el carácter de actualidades, considerando algunas imágenes identificadas y otras que aún están en proceso de investigación. Entre ellas distingue “Los Festejos del Parque Cousiño”. Al sur de Santiago, hombres a caballo, entusiastas cuecas acompañadas de guitarra, numeroso público de diversas clases sociales y hombres bebiendo vino en garrafas.


Registro de la tradicional parada militar en el Parque Cousiño, realizada el 19 de septiembre de 1910, con motivo de las festividades patrias. La película se divide en nueve partes, según registra la información de la época: 1. El presidente de la República Argentina Figueroa Alcorta pasando revista; 2. Vista general de las tribunas del Parque en las cuales habría más de 30.000 personas. 3. Desfile del Colegio militar argentino; 4. La Escuela Militar chilena 5. La Escuela Naval; 6. La Escuela de Suboficiales; 7. La Artillería; 8. Los granaderos argentinos; 9. La Caballería.

Esta ceremonia tenía una amplia convocatoria y la exhibición de la película también fue celebrada: “El estreno de la Revista Militar del 19, atrajo distinguida y numerosa concurrencia, que admiró la nitidez de la vista”. Y el diario El Industrial de Antofagasta, no duda en calificarla: “la mejor de las vistas cinematográficas del Centenario”.


Precedida de un  prólogo, se  muestra el jardín de una casa  colonial, donde  una vieja dama, rodeada de sus nietos, hojea un ejemplar  del álbum Santiago Antiguo, editado por la empresa  Zig. Zag. Al consultársele por el origen de esas  imágenes, la abuela comenzará  a  dar las explicaciones,  dando paso a tres cuadros animados: El Estrado, El Tajamar y El Sarao, representaciones combinadas con escenas filmadas  de la casa del Conde  de la Conquista, el claustro viejo de San Francisco, la pirámide la calle  San Pablo, el antiguo pórtico de la posada de Santo Domingo e intercaladas con fotografías  de objetos, reliquias, muebles de la época, entre ellos numerosos uniformes de personajes; armas y banderas del Museo Histórico (Revista Zig. Zag. Santiago n° 554, 2 de octubre de 1915).

El productor y director artístico Manuel Domínguez relata a la revista Zig-Zag que para la  filmación de la película se improvisó con telones un set en el Club Hípico, donde  se representaron algunos de los cuadros que componían Santiago Antiguo, recreación sobre  las costumbres de las principales familias de la época de la Independencia. Originalmente la película tuvo 1.500 metros de extensión.

El trabajo técnico de Giambastiani, recién llegado al país, despierta grandes elogios: “La película ha sido bien acogida y las escenas resultaron claras e interesantes, tanto por su buena impresión fotográfica como por su composición”. (El Diario Ilustrado, Santiago 15 de octubre 1915).


Vista  panorámica de la ciudad de Santiago desde la cima del cerro Santa Lucía, a la cual se llega por pequeños atajos o una amplia avenida de piedras. La cámara registra los  alrededores y los principales edificios  circundantes, (la Universidad Católica; el Convento e Iglesia de San Francisco, el Teatro Municipal, entre otros). Una  nueva secuencia señala las cuatro calles  que limitan el cerro y  sus dos  entradas: la principal, por la avenida Libertador  Bernardo O”Higgins, “La Alameda”. El otro acceso, se orienta a la calle Merced, también con caminos y senderos. Finalmente, la cámara se detiene en la tumba de  don Benjamín Vicuña Mackenna (su arquitecto y diseñador) y en el  monumento a don Pedro de Valdivia.

Este documental se preparó especialmente para la inauguración del Instituto de  Cinematografía Educativa, el 20 de diciembre  de 1929, en su sede de la Escuela de Bellas Artes. En la ocasión, Armando  Rojas, su director, tras explicar los objetivos  del ICE y mostrarles a los invitados, presididos por el Ministro de Educación de la época, Mariano Navarrete, las dependencias y laboratorios, pasaron a la sala de proyección donde se  exhibieron otras dos  películas: La Cultura del Cuerpo, también de Armando Rojas Castro y El mundo que no vemosdel médico Roberto Contreras, encargado en el ICE,  de la titulación y adaptación de las películas extranjeras, además de la elaboración  de las películas  científicas nacionales.


Vistas de diversos lugares y espacios recreativos de las comunas de Santiago Centro, Las Condes y Ñuñoa. Se inicia el filme con el sector de la Estación Mapocho con tranvías eléctricos circulando y, a continuación, se muestra la esquina de la Plaza de Armas en que se encontraba la famosa multitienda Los Gobelinos. Siguen imágenes del Parque Forestal, un número artístico de estudiantes previo a un clásico universitario de fútbol al interior del Estadio Nacional en Ñuñoa y, luego, las piscinas del Club Alemán y del Club de Golf. Continúan los registros con las fachadas del Estadio Nacional y  la Municipalidad de Ñuñoa, el Parque Balmaceda con el Obelisco de Tajamar de fondo, la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile bordeando el Río Mapocho, y la antigua fuente de agua frente al Palacio de La Moneda. Las tomas finales son el eje Alameda, una zona rural, el sector de la Estación Mapocho, una calle del Centro de Santiago y, finalmente, aparece el Club de equitación.

Perteneciente a la Colección Museo Histórico Nacional.


Los registros muestran los principales lugares y edificaciones del Barrio Cívico y del Eje Alameda de la capital chilena. El filme se inicia con la zona trasera del Palacio de Bellas Artes, construcción del 1910 de estilo neo-clásico con elementos del arte nouveau diseñado por el arquitecto franco-chileno Emile Jecquier, y que da cuenta de la lógica de apropiación de lo europeo característica de la época. Continúa el metraje con una vista panorámica desde la Alameda de la Iglesia de San Francisco, edificada en la Colonia; la fuente de agua que entonces existía frente al Palacio de la Moneda; y la fachada de la Universidad de Chile con la Iglesia de los Sacramentinos de fondo. Las imágenes que siguen corresponden a lugares aledaños al Palacio de La Moneda, como el Banco del Estado, la Calle Zenteno, el Ministerio de Defensa y el edificio del Seguro Obrero. La cinta finaliza con tomas en altura de la calle Morandé y con una toma panorámica del Cerro San Cristóbal.

Perteneciente a la Colección Museo Histórico Nacional.


Registro de las Fiestas Patrias y de la tradicional Parada Militar celebradas en el Parque Cousiño. Por un lado se presentan imágenes típicas de la festividad, como las ramadas o los bailes de cuecas, a lo que se suma la presencia de un actor principal que participa de la fiesta: el niño. Se muestran competencias como las corridas de saco, un espectáculo de títeres, y también se ve cómo niños desfilan previo al inicio de la Parada Militar. Se trata de una instancia que precede el acto oficial en el cual caminan también niñas pequeñas y liceanas, dando cuenta de la incorporación de lo infantil y lo femenino a una práctica tradicionalmente adulta y masculina. Intercalados a las imágenes del festejo popular, se presentan tomas de la Parada Militar, encabezada por el Presidente de la República Jorge Alessandri (período 1958-1964). Desde el podio, el líder observa el desfile de las fuerzas armadas y de aviones que sobrevuelan el Parque Cousiño, junto a otras autoridades entre las cuales se reconocen al Comandante en Jefe del Ejército Óscar Izurieta Molina (período 1958-1964) y al Arzobispo de Santiago Raúl Silva Henríquez (período 1961-1983).

Perteneciente a la Colección Museo Histórico Nacional.



Docuficción que sigue las andanzas de un vendedor de banderas interpretado por el actor Franklin Caicedo (1928-2013), en contrapunto con imágenes documentales de las celebraciones oficiales llevadas a cabo un 18 de septiembre, durante la Presidencia de Jorge Alessandri  (período 1958-1964). El filme se inicia con la fachada de la Municipalidad de Santiago y el monumento al Roto Chileno de la Plaza Yungay y sigue con el recorrido del banderero hacia la ramada del Parque Cousiño. Aparece el sector del Barrio Cívico con el Monumento al General Manuel Bulnes, la fuente de agua que existía entonces frente al Palacio de La Moneda y el Monumento al Libertador Bernardo O’Higgins, tras la cual se detecta un cartel de neón de la Champaña Valdivieso. Se intercalan tomas de Alessandri saliendo del Palacio de La Moneda junto al Ministro del Interior Sótero del Río,  para asistir al Te Deum celebrado en la Catedral Metropolitana de Santiago. Vuelven las imágenes centradas en el banderero quien pasa por el Puente Peatonal Los Carros, por la Vega Chica, para luego llegar al destino del Parque Cousiño. Se muestran distintas actividades del festejo popular y, finalmente, aparece Alessandri en el podio encabezando la Parada Militar, mientras en paralelo continúan los festejos. Interesante resulta la presencia entre las ramadas y fondas de otros personajes populares como un fotógrafo minutero, quien saca retratos instantáneos a personas que posan en telones pintados dispuestos en el espacio público. Se ven también  vendedores de challas, de máscaras, de pescado frito o de pollitos.

Perteneciente a la Colección Museo Histórico Nacional.


 

Películas de ficción


Considerada la primera película chilena de ficción, fue realizada con motivo del Centenario de la República. Duraba aproximadamente 20 minutos, actualmente se conserva sólo este fragmento.


Fresia es una joven hermosa e inocente que vive junto a su anciano padre y hermano en una rica hacienda del sur de Chile. Se enamora del hijo de un poderoso hacendado, pero para él sólo será otra conquista pasajera.

Película restaurada por la Cineteca Nacional de Chile. Tras décadas desaparecida fue encontrada en 1981, se trataba de una copia que estaba en una antigua sala de un cine de Concepción, lugar donde además fue rodada. En esa oportunidad se hizo un rescate a video U-Matic y, el 2002, se hizo un segundo rescate a video digital, versión que luego se distribuyó en DVD. El 2015 se comenzó en la Cineteca Nacional una restauración digital cuadro a cuadro, siendo la primera restauración completa que se hace en Chile de un filme de ese período (1896-1933). En esta versión, además, se recuperaron los tintes originales de la película y, finalmente, se obtuvo un nuevo negativo en 35 mm para conservación y una copia digital para difusión.


Un muchacho de campo ama a la hija de su patrón y padrino. Un ingeniero que viene de la ciudad se interesa en la joven quien le corresponde en contra de su voluntad. Triunfa “El hechizo del trigal” con toda la chilenidad inherente: hay cuecas, rodeos, paseos campestres, esquinazos, discursos de sobremesa y todo el artificio imaginable para hacer de ésta una fiesta “muy chilena”.

Esta película en soporte de nitrato fue recuperada a partir de una copia por la Cinemateca del Pacífico en conjunto con la Cineteca Nacional en los laboratorios de la Filmoteca de la UNAM, México, el año 2012. Proyecto apoyado por el Fondo Audiovisual.


Melodrama que retrata una historia de amor en medio de los acontecimientos históricos de nuestro país, pasando por de la revolución de 1891, el terremoto de Valparaíso de 1906, las fiestas del centenario de 1910 hasta el presente, en 1944. Esta película fue el primer paso de lo que sería la denominada época de oro del cine chileno. Con muchos recursos en escenografía e iluminación, recreando incluso locaciones de fines de 1800.



Flor del Carmen, hija del capataz de un fundo está enamorada de un peón: su padre se opone a este matrimonio, en cambio, cede a las amenazas de un campesino rico y cínico que le prestó dinero, estando en apuros. Lo impone a su hija, dos días antes del casamiento un accidente en el río pone en peligro la vida del hijo menor del capataz. El peón rechazado lo salva y en premio el padre accede a darle la mano de Flor del Carmen. El novio rico y cínico, descubierto en sus manejos y puesto en ridículo por su cobardía es castigado por un apedreamiento general y huye.


Obligada por su padre, Rosario, una hermosa y sencilla muchacha campesina, viaja en bote por el Maule desde Pichamay a Constitución, para ser empleada en una casa de dudosa reputación. Mientras Doña Justa, dueña del lupanar, intenta enseñarle las artimañas del amor tarifado, la muchacha se enamora de Juan, un rudo y atractivo pescador. Aparece Don Ramoncito, un peluquero que seduce a la inocente joven con las tentaciones de la ciudad. Charito finalmente sucumbe y abandona la caleta para viajar “río abajo” con el estilista.


La novela de Oscar Castro se ambienta en la mina El Encanto, al interior de Rancagua, donde cateadores y barreteros escarban las entrañas de la tierra en busca de riquezas ocultas. Más que una trama propiamente tal, la narración es un cuadro costumbrista de seres esperanzados en encontrar filones dorados de alta ley. El relato se enriquece por la vertiente de magia y superstición en que abundan leyes de aparecidos, fantasmas, demonios y ánimas en pena, parte indisoluble del universo de personajes involucrados en la historia.


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