SALA PACÍFICO – GRANDES MAESTROS

El arte popular, concebido como manifestación artística de los pueblos inspirada por la tradición, representa una valiosa forma de expresión cultural que nos permite imaginar la geografía y el entorno del cual provienen los Grandes Maestros, verdaderos protagonistas de esta muestra, y desde dónde además obtienen la materia prima y la inspiración para realizar sus obras.

Dentro de las piezas agrupadas en Sala Pacífico, encontraremos una variedad de canastos, hamacas, mobiliario, sombreros y bolsas hechas de fibras vegetales que dan cuenta de la abundante vegetación que caracteriza al paisaje latinoamericano, las especies disponibles en el ambiente, y el ingenio de los artesanos para utilizarlas aprovechando sus cualidades particulares. La enorme diversidad de elementos fabricados con barro, nos hablan del colorido y la textura que distinguen a cada uno de los territorios que configuran Iberoamérica. Por otra parte, la selección de cerámica mayólica de España y Portugal, junto con el trabajo en vidrio y metal configuran un buen ejemplo de la influencia de los estilos artísticos y de las técnicas que estos países introdujeron en América.

Los Grandes Maestros que se hacen así presentes, logran transmitir un vínculo especial entre los materiales y su obra, estampando una chispa de genialidad, y habilidad sobre sus piezas. Incorporando elementos individuales muchas veces innovadores, elaboran productos que asimismo se encuentran inscritos en una tradición profundamente enraizada dentro de su comunidad, que se transmite por generaciones. Se configura así una relación virtuosa de beneficio y respeto entre el artesano y la naturaleza. En esta interacción entre el creador y el paisaje que habita se resuelven primeramente necesidades básicas de la comunidad por medio de la utilidad misma de los objetos creados. Vasijas, sombreros y textiles entre otros, permiten alimentarse, protegerse del sol y abrigarse. La actividad misma del trabajo artesanal organiza a la familia del Maestro y luego a todo un taller en torno al cual muchas veces trabajan comunidades completas, estructurando un grupo con sentido de identidad y pertenencia. Finalmente, a nivel simbólico, es el arte popular quién mejor responde a las creencias, sensibilidad e ideologías que están presentes en un grupo y un territorio, y de esa forma las expresa, y las conserva. Esta labor le significa al Maestro del Arte Popular, el ser reconocido como un individuo especial cuya obra es la expresión misma del legado y la vida de una comunidad completa, compendio de tradiciones ancestrales que por sí mismas configuran un importante patrimonio.