SALA PACÍFICO

La introducción de caballos a la batalla, protagonistas de Sala Pacífico, es un hito que marca un cambio en la constitución de la armadura japonesa, y también en las armas utilizadas. Al inicio las armas disponibles para el combate fueron el arco y la flecha, y la espada o katana. El arco samurái, de gran longitud, fue diseñado especialmente para utilizarse sobre el caballo. Esta técnica de combate se convirtió en un arte por sí misma, denominada Yabusame. Posteriormente la pistola de mecha, introducida por los portugueses facilitó cabalgar y disparar a la vez y provocó que las armaduras debiesen reforzarse para proteger a los samurái de las balas.

La armadura ecuestre cambia junto con la del samurái y se llena de ornamentos durante períodos de paz como el periodo Edo. Estribos, monturas y máscaras teatrales y ricamente decoradas, transforman al caballo en un ser fiero y mitológico digno de participar en desfiles y procesiones tradicionales de Japón.

El conjunto Mori que aquí presentamos da cuenta del lugar que ocupaba la familia samurái. La armadura y el sinnúmero de elementos que acompañan al atuendo completo, abanicos, espadas, capas y arcos, pertenecieron originalmente a una de las familias niponas de alto rango: el Clan Mori, cuyo emblema, la hoja de paulonia, aparece adornando muchas de las piezas.

El auge de la armadura samurái como objeto de arte, relegada a ser usada por generales o daimyo en ceremonias y eventos, libera a la armadura del los requisitos de funcionalidad, ya no debe ser liviana y flexible para facilitar el combate. La armadura del samurái y la de su caballo, utilizada ahora solo en procesiones y ceremonias, se vuelve aún más ostentosa y se llena de decoraciones, alcanzando así un simbolismo y una ornamentación que nos invitan a contemplarla y admirarnos con su belleza.