Sala Pacífico

Textil con Diseño de un Portadora de Vino en Paisaje Irán, siglo XVI. Seda con patrón de trama suplementaria (lampas) Fondo del Consejo de Vestuario, M.66.74.1

Sala Pacífico, incluye la batalla y los juegos, cerámicas, y textiles del Islam tardío. La esfera pública y social de la vida en el imperio islámico, aparece aquí representada con piezas que dan cuenta del contacto e intercambio cultural con otras culturas, propiciado por el comercio y por el impulso expansivo del Islam.

La escritura, elemento que se desarrolla en un primer momento al alero de la religión y en función de la divulgación del texto sagrado, el Corán, se muestra en toda su dimensión como elemento decorativo presente en una amplia variedad de objetos, vasijas, y monedas. Finalmente, destaca la majestuosa alfombra de Ardabil, proveniente del norte de Irán, una de las alfombras persas más famosas del mundo, que corona la sala y constituye por sí misma una oportunidad única de apreciar el esplendor de las alfombras persas de la realeza.

Lo terrenal y lo divino parecieran ser muchas veces indivisibles en el Islam. La sala Pacífico, sin embargo, incorpora elementos de la vida del imperio que remiten a un mundo dinámico, concreto y activo.

Este nuevo imperio, con el Corán como guía y la figura del califa a la cabeza, inicia un formidable y exitoso proceso de expansión. Motivados tanto por la difusión de la fe como por el debilitamiento de los imperios vecinos y por su profundo espíritu de comerciantes nómades, el imperio islámico llegó a conquistar hasta la península ibérica en Occidente y parte de la India en Oriente.

El proceso de expansión estuvo caracterizado por una relación fluida y tolerante con todos los pueblos conquistados, que favoreció la transmisión de innovaciones culturales de un lugar a otro. Es así como el Islam constituye un mundo dinámico, donde a través de las rutas comerciales se intercambian mercancías, pero también culturas. Todas estas invenciones, provenientes de los más diversos pueblos, son copiadas, mejoradas y difundidas en el mundo gracias al Islam.

El papel proveniente de China, y los juegos de India y Siria, son solo algunas de las innovaciones traídas desde el extranjero, presentes en la muestra. Todas ellas decoradas con el indiscutible estilo islámico, caracterizado por sus entrelazados geométricos de diseños vegetales estilizados y repetidos, que forman un patrón de gran armonía y unidad.

La ornamentación que incorporan las artes decorativas a todos los objetos es la expresión directa de la unidad divina. La llamada geometría sagrada funciona como lenguaje gráfico que hace referencia al mundo sagrado. En consecuencia, las artes decorativas tienen un lugar central en el arte islámico, transformando las superficies por medio de los decorados. Aplicadas incluso en un contexto secular y terrenal, este nos remite igualmente a un orden metafísico y divino.

Los turcos otomanos están representados en destacadas piezas como manuscritos, textiles, y un solemne turbante de mármol que alude al poderío de los ejércitos otomanos que conquistaron paulatinamente la región, conformando un vasto imperio que alcanzó a Europa, el Medio Oriente y el Norte de África. La conquista de Constantinopla por parte de este ejército marcó para la historia el fin de la Edad Media y acabó con el Imperio Romano de Oriente, Bizancio.