Violeta Parra: Sus exposicionesVioleta Parra: Her Exhibitions

En 1964 se convierte en la primera artista latinoamericana que expone individualmente en el Museo del Louvre. Sus pinturas, tapices, pequeñas esculturas en alambre y sus máscaras cubiertas con granos de arroz, lentejas y semillas, tipo mosaico, llenan el Pavillon de Marsan. La muestra se anuncia en un afiche que ella misma confecciona, bordando un […]

En 1964 se convierte en la primera artista latinoamericana que expone individualmente en el Museo del Louvre. Sus pinturas, tapices, pequeñas esculturas en alambre y sus máscaras cubiertas con granos de arroz, lentejas y semillas, tipo mosaico, llenan el Pavillon de Marsan. La muestra se anuncia en un afiche que ella misma confecciona, bordando un gran ojo y las letras.

En 1965 regresa a Chile dejando sus obras en su taller de Ginebra. Al año siguiente, Gilbert trae las arpilleras a Santiago. Estas se exhiben, además de cartones y máscaras, junto a su precaria vivienda, en la legendaria carpa de La Reina, donde Violeta y sus invitados cantan para el público, y donde ésta se quita la vida en febrero de 1967.

En 1968, las arpilleras se exponen en la Casa Central de la Universidad Católica de Chile, donde se organiza el primer homenaje a Violeta Parra tras su muerte. En 1972 se presentan en la Casa de las Américas, en La Habana, Cuba, donde quedan en custodia tras el golpe militar de 1973 y la salida al exilio de la familia Parra. Varias pinturas, máscaras y trabajos en alambre, que habían quedado en Ginebra, más tarde son trasladadas a la casa de Isabel en París y regresan a Chile cuando ella vuelve a residir en Santiago a fines de los 80. En 1997 se realiza una segunda exposición de la obra visual de Violeta en el Museo de Artes Decorativas del Louvre, en París, con las obras pertenecientes a la Fundación Violeta Parra, formada, en 1992, por sus hijos Angel e Isabel para preservar y difundir el legado de su madre.

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In 1964 she became the first Latin American artist to display individually in the Louvre. Her paintings, tapestries, small wire sculptures and masks covered with grains of rice, lentils and seeds deck the Pavillon de Marsan. The exhibition is advertised on a poster in which she embroidered one big eye and all the letters.

In 1965 she returns to Chile, leaving her works in her studio in Geneva. The following year, Gilbert brings the tapestries to Santiago. These are displayed, along with cardboards and masks, right next to her poor house, in the legendary tent in La Reina where Violeta and her guests sing for the public and where she also took her life in February of 1967.

In 1968 her tapestries are displayed in the Head Office of the Universidad Católica de Chile, where the first tribute to Violeta Parra is held. In 1972 they are displayed in the Casa de las Américas in Havana, Cuba, where they remain in custody after the military coup of 1973 and the exile of the Parra family. Several paintings, masks and wire works that had been left in Geneva are later transferred to Isabel’s house in Paris and later returned to Chile when she came back to live in Santiago in the late 80’s. In 1997, a second exhibition of Violeta’s visual work is held at the Museum of Decorative Arts of the Louvre in Paris with pieces from the Fundación Violeta Parra, established in 1992 by her children Angel and Isabel to preserve and disseminate their mother’s legacy.