Inscripciones: Taller de Apreciación Cinematográfica “El 2º siglo del cine chileno”

TALLER APRECIACIÓN CINE 2019
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La Cineteca Nacional de Chile invita a participar en el Taller de apreciación cinematográfica “El segundo siglo del cine chileno” que se impartirá del 7 al 11 de enero de 2019, entre 15:00 y  17:30 horas. Este taller, gratuito y abierto a todo público (previa inscripción), cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y será dictado por el periodista y crítico de cine Christian Ramírez.

La Cineteca Nacional de Chile entregará un certificado de participación a quienes cumplan con los requisitos de asistencia.


Christian Ramírez (Santiago, 1972)

Periodista y crítico de cine. Escribe desde 2001 para el suplemento Artes y Letras de El Mercurio y desde 2007 para la revista Capital. Es fundador y editor del sitio web civilcinema.cl, conduce semanalmente el podcast Civilcinema, junto a Juan Pablo Vilches (soundcloud.com/civilcinema) y es director artístico de la Sala K. Junto al escritor y cineasta Alberto Fuguet, Ramírez editó el libro Una vida crítica, compilación de las columnas del destacado crítico de cine Héctor Soto. En 2010, debutó como realizador con el documental Las horas del día, sobre el músico Manuel García.

Desde 2017, Christian Ramírez  se desempeña como profesor del curso de Crítica, en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Santiago. En el área de formación de audiencias, colabora desde 2016 con la Cineteca Nacional de Chile en la realización de sus talleres de apreciación y crítica de cine. Conduce los talleres de realización con escolares del Fecin (Festival de Cine de Estudiantes) y ha realizado actividades de formación para la Red de Salas de Cine de Chile.


Programa
“El segundo siglo del cine chileno”

Ahora que estamos avizorando el 2020 y que el nuevo siglo ya no nos parece tan nuevo, resulta inevitable dar cuenta del intenso desarrollo experimentado por el audiovisual chileno en los últimos 18 años. En este periodo, nuestro cine no solo recibió dos premios Oscar, vio nacer su Cineteca Nacional, se proyectó en los festivales más importantes y exportó talento progresivamente, sino que también se volvió más diverso y activo que nunca, produjo obras inolvidables, pero al mismo tiempo, experimentó la mayor crisis de espectadores de su historia. Han sido años determinantes para la construcción de una cinematografía cargada de talentosos autores, temas y estímulos, y es hora de mirarlos en profundidad.


El taller “El segundo siglo del cine chileno” no comienza con los novísimos. En las puertas del 2000, cineastas como Silvio Caiozzi, Miguel Littin e Ignacio Agüero aspiraban a crear sus obras de madurez. Fueron los años del segundo regreso de Raúl Ruiz, de las conjeturas de Patricio Guzmán acerca de un nuevo Chile, del éxito en taquilla de un cine “picaresco y chacotero” y de la consagración de Andrés Wood con Machuca.

Durante años se habló de recambio en el ambiente audiovisual, pero pocos percibieron el momento en que este recambio por fin tocó a la puerta, a mediados de los 2000. Formada casi en su mayoría en escuelas de cine, la nueva generación abrazó con rapidez nuevos formatos y temáticas, fue programada por la naciente Cineteca y se tomó por asalto festivales como Fidocs y FICValdivia antes de mirar hacia afuera: Cannes, Venecia y Berlín. Lentamente, Chile había acunado un nuevo cine, el cine de Pablo Larraín, Sebastián Lelio, Sebastián Silva, Alicia Scherson, Alejandro Fernández Almendras, José Luis Torres Leiva y muchos otros.

Aunque los Oscar recibidos recientemente aparezcan como las máximas conquistas de estos años, es muy posible que la gran revolución del cine chileno reciente no se haya producido en la ficción sino en el terreno documental. Como ningún otro género en este siglo, el documental ha crecido, profundizándose y expandiendo su influencia. Nunca antes los documentales fueron producidos, filmados y exhibidos en tal cantidad como en los 2000.

Desde el Atelier de Cannes hasta los premios de la Academia, la carrera de Sebastián Lelio reúne a la perfección mucho de lo que ha alimentado al mejor cine chileno de estos años: extraordinaria calidad técnica, audacia al momento de traspasar fronteras y, sobre todo, un intenso diálogo entre sociedad y diversidad. Ello es evidente en películas como Una mujer fantástica y Gloria, pero también se hace presente en su temprano film La sagrada familia y en su primera aventura en el mundo anglo: Disobedience. El cine de Lelio es una obra en progreso y este es el momento perfecto para darle una nueva mirada.

¿Qué se hace después de ganar un Oscar? ¿Se trata acaso de una estación de llegada o es más bien un punto de partida? Con un medio audiovisual abocado en reencantar a sus espectadores, esfuerzos ingentes en torno a la formación de audiencias, la total digitalización de los formatos y una nueva generación que recién se asoma, a través de filmes como Los niños, Mala junta y Enigma, todo parece indicar que se vienen años muy intensos para la ficción y el documental nacional. En una era donde todos poseen una cámara, la clave será saber qué mirar, qué contar y cómo crear nuevas historias que reinventen una vez más  el cine chileno.


 

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