Nayadeth Núñez

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Antiguamente, cuando llegaban visitas a la casa de una alfarera, como ellas trabajaban al fondo de la casa, corrían a lavarse las manos súper rápido, se sacaban el delantal y se limpiaban. Como que eran los más pobres los que trabajaban en greda, era mal visto. Cuando yo era más chicaera como una desgracia que una hija o un hijo fueran a trabajar en greda. Ahora ya hay más protagonismo, hay más incentivos. Ya saben que trabajar en greda no es solamente jugar con barro. Antes era como sobrevivir. Ahora muchas alfareras viven súper bien con la venta de la greda. Tengo 28 años y soy técnico superior en telecomunicaciones. Hace como seis meses estoy viviendo en Llahuen, como a unos siete kilómetros de Quinchamali.

Toda una vida, desde que tengo memoria que conozco la greda y que mi mamá, mi abuela, mi papá y mis hermanos trabajaban en greda. A mi mamá, su abuela le enseñó que tenía que seguir con la tradición o por lo menos aprenderla, y mi mamá hizo lo mismo con todos sus hijos. Nos enseñó a conocer la greda, porque no es solo armar la greda, sino que uno tiene que saber cómo reconocer la materia prima, que son varios pasos. Conocer la greda negra, es muy complicado porque hay varios tipos de greda. Hay una greda que viene con mucho carboncillo y eso al utilizarla y mezclar con la arena y arena amarilla, queda pasosa y cuando haces un mate y luego le echas algo caliente, te queda toda la mano manchada de negro, porque empieza a salir por los poros el carboncillo.

Antes había más lugares para ir a buscar greda. Ahora en la mayoría de esos lugares hay forestales. El problema es que las zonas a las que vamos a recolectar algunas cosas como arena amarilla, pertenece a una forestal y está siempre la incertidumbre de si nos van a cortar el paso para seguir sacando el material. Con mi mamá hicimos una apuesta muy grande hace unos tres años atrás. Compramos unos terrenos que tenían greda. Tuvimos que invertir, sacar un crédito para poder comprar los terrenos y para no tener problema de greda. Porque ya en Quinchamali la mayoría de los lugares que tenían greda están cubiertos por forestales. Esto está pasando en muchos lugares, por eso para nosotras era como una de la salvación poder tener un lugar con greda y que fuera de nosotras.

La etapa que más me gusta del proceso de trabajar la greda es el esgrafiado. Empecé a hacer árboles, flores, pájaros y ahí fui haciendo de todo un poco, como contando la historia en las piezas y me pude explayar más en el tema del dibujo. El chilco me gusta mucho dibujarlo, también la flor del magnolio y los picaflores. He dibujado mujeres recolectando uva, hombres brillando con carretas de bueyes; he hecho harto dibujo relacionado con el campo.

Con Josefina Guilisasti fue un trabajo que me enriqueció en conocimiento, porque me trajo libros y me dio más ideas para hacer en greda. Lo que hice yo para exhibir en el CCLM fue una guitarrera. Una guitarrera con rostro, que muestre algo. Es una guitarrera bastante grande. Yo creo que la única artesana que hace guitarreras más grandes que ésa es mi mamá. Lo distinto de la guitarrera que yo hice son la cara y los diseños. Tiene más forma de persona, porque por lo general las guitarreras acá las hacen como unos hoyitos de ojo, un hoyito de boca y un pedacito de greda de nariz. Pero yo me enfoco más en que el diseño  de la cara tenga más rostro humano, que se vea más armónico. A ella le dibujé una flor de loto, un chilco, un picaflor, flor de quinchamalí, flor de cerezo y de magnolio.

Hay una historia popular respecto a la guitarrera y el chanchito de tres patas. La guitarrera es porque una abuelita trató de retratar a su nieta en greda. Su nieta era una cantora popular de la zona, que salía a tocar a la trillas, a los bautizos, a los matrimonios y se enamoró de un afuerino el cual después le prometió que iba a volver. Y nunca volvió y ella murió de pena de amor. Y por eso su abuela, en honor a la nieta, la retrató en greda. La historia más popular del chanchito cuenta que para un terremoto que hubo en que murió harta gente, había una familia que se quejaba que había perdido todo. Que no les había quedado nada en pie. Y luego vieron un chanchito que tenían de alcancía y lo patearon, y al chanchito lo único que se le quebró fue una pata. Y luego fueron a recoger el chancho y se dieron cuenta de que alrededor de ella todas las demás familias no solamente habían perdido su casa o sus bienes materiales, sino que también habían perdido a sus hijos, sus esposos, sus señoras. Que habían perdido vidas. Así que por eso quedó como el chanchito de la suerte el chanchito de tres patas.