Orlando Lübbert

Chilean director Orlando Lubbert shows the Concha de Oro "Golden Shell", for his film "Taxi para tres" ("Taxi for Three") during the closing ceremony of the 49th San Sebastian Film Festival celebrated at Kuursal Palace in San Sebastian late 29 September 2001. AFP PHOTO/RAFA RIVAS

Año 2001. Comenzaba un nuevo siglo y el cine chileno recibía una de los mejores premio de su historia: la Concha de Oro a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, España. El galardón era para Taxi para tres, dirigida por Orlando Lübbert. Tras su estreno en salas nacionales, en agosto del 2001, el filme obtuvo aparte de buenas críticas, la aceptación del público. Era el reconocimiento público de un cineasta que, tras una carrera forjada en su exilio, finalmente producía con éxito una cinta de ficción netamente chilena, rodada en el país.

Nacido en 1945 en Santiago, Lübbert primero estudió Arquitectura en la Universidad de Chile, donde se graduó en 1971. Comenzó entonces a realizar unos talleres cinematográficos en Chile Films, y participó como asistente en el rodaje de Primer año (1972), el primer documental de Patricio Guzmán. Luego, junto a Gastón Ancelovici, comenzó a realizar su primer filme: Los puños frente al cañón, filme que reconstruye la historia del movimiento obrero chileno. Con el golpe de Estado la película quedó inconclusa, y gracias a la embajada de Suecia logró sacarlo del país y así rescatarlo de la represión y la censura. Tras una breve estadía en México se reunió con Ancelovici y con el filme en Alemania occidental, donde consiguen el apoyo necesario para poder terminarlo. Se estrena, finalmente, en 1975 en el Forum des Jungen Films de la Berlinale y Lübbert se radica en Alemania.

Comienza así una carrera como director que se afianzaría con el largo ficción El paso (1978), cinta con actores chilenos como protagonistas, pero rodada en Bulgaria y Alemania, que retrata a un grupo de militantes de la Unidad Popular que buscan cruzar la cordillera para escapar a Argentina. Al año siguiente realizó el documental Residencia en la tierra, sobre un grupo de guerrilleros sandinistas que llegan a Alemania.

Paralelamente trabajó para la televisión alemana, donde realizó varios trabajos enfocados en la situación que se vivía en el Chile dictatorial. De esas experiencias surgieron los documentales Chile: donde comienza el el dolor (1983) y Chile, la cultura necesaria (1986). En 1985 realizó La colonia, su segundo largo de ficción y donde aborda el enclave alemán Colonia dignidad, verdadera secta criminal amparada por la dictadura.

En Alemania comenzó además a realizar talleres y clases de guión, labor que trasladó una vez que regresó a Chile de forma definitiva en la década de los 90. Durante esos años realizó los documentales Dónde las imágenes van a la escuela (1989), sobre su estancia en la Escuela de cine en Cuba; Correcto (1992), sobre la tortura en Chile; y Chile, la herida abierta (1999), realizado a partir de la detención de Pinochet en Londres.

Pero su consagración total, y el reconocimiento llegaría finalmente con Taxi para tres que gracias al premio obtenido en San Sebastián tuvo un amplio recorrido en el extranjero. Más de una década después volvió con Cirqo (2013), una historia que comenzó a escribir en los años 90 y que se centra en tres prisioneros políticos que escapan de un agente de la dictadura, refugiándose en un circo.

Frente a esta trayectoria, la Cineteca Nacional de Chile pone a disposición gran parte de la obra de Orlando Lübbert, la que fue depositada por él mismo en nuestras dependencias. Es una oportunidad para apreciar a un cineasta que la historia de Chile marcó su ruta y temáticas, pero que a la vez, esa obra ha marcado fuertemente a la cinematografía local.

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